Hibiscos híbridos; biológicamente hablando son resultado de la fecundación cruzada de dos individuos (plantas) de distinta constitución genética. En el caso de los hibiscos, se han alcanzado logros impresionantes que engalanan los jardines y van siendo catalogados y difundidos en la medida de lo posible, sin mencionar las hibridaciones caseras que no gozan de tanta fama pero son igualmente hermosas.
Las hibridaciones de hibiscos se han perfeccionado principalmente por dos motivos: mejoramiento estético y mejoramiento orgánico. El orgánico es de los menos perceptibles al ojo humano, pues se ha tratado de cruzar individuos con distintas fortalezas y potencialidades para unirlas en uno solo.
Los injertos de árboles, al igual que los que se practican en otros tipos de plantas, en general se hacen con el propósito de multiplicarlos. Técnicamente lo que se hace es unir una planta con otra, y como resultado obtener un árbol capaz de sobrevivir autónomamente con partes provenientes de dos.
A estas dos partes que se unen, se les llama respectivamente patrón e injerto.Patrón es la parte de la planta que tiene raíces en la tierra y recibe al injerto que en general es la parte de menor tamaño, en general suele ser una yema o trozo de rama con yema.
Hoy aprenderemos a realizar un injerto de otra manera, que se usa en los casos en que las ramas a injertar son muy gruesas para realizar uno de tipo inglés, y muy finas para hacerlo con otras técnicas.
Recordando, en el injerto inglés el patrón y la púa tienen que tener el mismo diámetro. No es lo que ocurre con el injerto de tocón de rama: aquí, el patrón ideal es el que tiene de tres a cinco centímetros de diámetro; y la púa, unos siete centímetros de longitud, con aproximadamente un año y dos o tres yemas.
Una de las técnicas más usadas de injertos de púa es el llamado injerto inglés o de lengüeta, que consiste en la inserción de tallos de escaso diámetro, 2 cm como máximo, en un patrón que tenga, en lo posible, las mismas proporciones.
Generalmente el injerto inglés se practica a fines de invierno, porque es la época en que el tallo no tiene hojas. ¿Cómo se hace?
Como vimos en un post anterior, los injertos pueden ser de púa o de yema, y de los primeros hablaremos hoy.
Los injertos de púa son muy utilizados en los árboles frutales, y se usan para modificar las características originales de una especie: las formas, colores y sabores pueden variarse mediante estas técnicas.
Los injertos son técnicas de unión entre dos plantas, y se usan para multiplicar los vegetales. Consiste en injertar tallos o yemas de una variedad a otra, y dan resultados muy interesantes. Es una práctica muy usada en árboles frutales, donde se pueden observar las raíces de una especie y el tronco y las ramas de otra.
¿Para qué sirven? Son muchas las aplicaciones, entre ellas garantizar las características de una planta en su descendencia, aprovechando las cualidades de la variedad injertada, cuando tiene más resistencia a suelos de baja calidad.
Antes de pasar a los consejos en sí mismos, es importante recordar que los injertos son una forma de multiplicación vegetativa, más allá de que tienen otras utilidades. Antes de seguir adelante, te invito a releer un post publicado acerca de este tema, un tiempo atrás.
Señalaré los consejos en forma sintética y concisa, para ser más prácticos
* Esperar condiciones climáticas con temperaturas medias.
La mayoría de las plantas, como sabemos tiene la potencialidad de reproducirse por semillas. Estas son el resultado del proceso que se conoce como reproducción sexuada.
Pero en muchas especies, esta reproducción puede ser dificultosa por variados motivos. Entre los más frecuentes puedo citar: semillas demasiado pequeñas, dificultad de recoger las semillas, o demasiada lentitud en el crecimiento posterior de la planta.
Muchos lectores y lectoras nos han consultado acerca de esta técnica. Lo cierto es que el injerto en T se aplica a gran variedad de plantas (como podemos ver en el vídeo que compartimos hoy) y no sólo a los rosales.
Es un procedimiento efectivo y muy fácil de hacer. Si bien el vídeo no está en español, lo he elegido frente a otros similares por la calidad de su imagen y por concentrar toda la atención en el corte, inserción y posterior ligadura entre las dos partes; te invito a disfrutarlo.
Hablando de injertos…, y de los avances que las tecnologías en general aportan a tantas áreas del trabajo y del conocimiento, esta noticia contempla un poco de ambas cosas. Se trata de una máquina para hacer injertos.
Sí, has leído bien: se puede hacer injertos a gran escala, en corto tiempo, en condiciones de asepsia más seguras que en el entorno al aire libre, de la mano de este invento. No hay por qué describir demasiado, te invito a ver el vídeo, que lo dice todo.
Los injertos son técnicas muy utilizadas desde tiempos muy antiguos. Te invito a releer un post que publicamos tiempo atrás en el que se explica los propósitos con los que suelen realizarse.
También se aporta una breve descripción del fundamento del procedimiento. En el convencimiento de que realmente, a través de imágenes se deja más clara cualquier idea expuesta en texto, te invito a ver esta animación, que es ágil y aproxima bien a la técnica.
Si no eres un entendido en el tema, quizá creas que se trata de algo muy complejo, reservado sólo para expertos. Si bien es verdad que debes respetar ciertos pasos, te aliento a intentarlo pues no es nada que no puedas realizar por ti mismo.
De hecho existen tres técnicas diferentes para hacerlo y se diferencian en el origen de la planta. Respectivamente son, bonsái por injerto, bonsái por esqueje, o bonsái por semilla.
La técnica de reproducción por injerto no es sencilla y require ser muy cuidadosos para obtener ejemplares mediante este método. No será extraño que los primeros intentos fallen pero al final, con la práctica, se llega a conocer a fondo el procedimiento. La época ideal para practicar el injerto es primavera u otoño con temperaturas aún templadas.
Sobre el tronco de la planta portainjerto hay que realizar un corte superficial en forma de T que permita levantar la corteza. Con mucha precisión se extrae una yema de la variedad a injertar haciendo una rebanada que la separe de la planta madre.
Para multiplicar un rosal mediante la técnica del injerto es necesario conseguir una yema de la variedad a multiplicar y disponer de un rosal silvestre que utilizaremos como base o patrón. De la yema injertada crecerá un brote que con el tiempo formará la copa de la planta.
Esta es la técnica utilizada en los viveros que producen rosales para uso comercial. En sus campos plantan patrones (normalmente de rosales silvestres) y en ellos van injertando la variedad que quieren producir.