Si estás pensando en tener un nuevo bonsái y te gustan los más típicos, te interesará saber cómo hacer un bonsái de naranjo. Lo primero que debo decirte es que un naranjo bonsái, no es diferente a un naranjo común en los aspectos más sustanciales.
Cuando eliges tener un naranjo en tierra plena, lo plantas y más allá de cuidados generales o podas pequeñas, crece libremente en volumen y altura. Un bonsái de naranjo, sólo se diferencia en que es un naranjo sometido a diferentes condiciones de espacio y crecimiento.
Al igual que muchos otros árboles, el olivo se adapta perfectamente a ser cultivado como bonsái. A pesar de que “disfruta” mucho más del sol y la vida al aire libre, sobrevive bien a la vida en ambientes interiores.
Elegir un olivo es una buena idea si estás pensando en tener o adquirir un bonsái, por varias razones que paso a explicar. La primera es estética, pues es preciosa la tonalidad de su tronco, además de su textura y las curvaturas que adquiere con el tiempo.
El método más recomendado en el caso de los pinos, abetos y robles es crearlos a partir de semilla. La técnica recomendada en este caso recibe el nombre de Misho y vamos a ver de qué se trata.
Lo primero que hay que conseguir son semillas frescas, es decir de la última cosecha. Antes de introducir la semilla en la tierra déjala remojar por lo menos 24 hs.
Los cuidados que han de prodigarse a un bonsái no difieren demasiado de los generales, pero hay que hacerlos contemplando algunos aspectos. El riego, por ejemplo debe ser específico para cada especie
Sólo hay que regar cuando el árbol lo requiere y determinar cuándo es ese momento es todo un reto, sobre el que aconsejo asesorarse en cada caso. Algo general que podemos decir es que debe regarse siempre sobre la copa del árbol para que no se arrastre tierra.
Dedicamos dos post anteriormente a este tema, existen básicamente tres métodos de reproducir u obtener un bonsái. El primero de ellos es por injerto, el segundo desde semillas y el tercero por esquejes.
Precisamente este último método es el que abordaremos hoy, esta forma de reproducción de bonsáis, recibe técnicamente el nombre de Sashiki. Estamos hablando fundamentalmente en este caso de esquejes de tallo, los que a su vez se dividen en dos tipos.
En nuestro primer post abordando a este tema, mencionábamos que existen tres formas básicas de obtener una nueva planta de bonsái. Ellas son desde semilla, a partir de esquejes y realizando injertos; precisamente a ésta última dedicamos ese post.
Para cultivar un bonsái desde semillas y asumiendo que ya has elegido la especie debes comenzar por plantarla en un tiesto adecuado. Es importante saber qué planta se está plantando pues – por ejemplo – en el caso de coníferas las semillas deben remojarse por 24 horas, desechando las que floten.
Si no eres un entendido en el tema, quizá creas que se trata de algo muy complejo, reservado sólo para expertos. Si bien es verdad que debes respetar ciertos pasos, te aliento a intentarlo pues no es nada que no puedas realizar por ti mismo.
De hecho existen tres técnicas diferentes para hacerlo y se diferencian en el origen de la planta. Respectivamente son, bonsái por injerto, bonsái por esqueje, o bonsái por semilla.
En 1996 se instaló en la denominada “Terraza de los Laureles” la colección de bonsais que el ex-presidente del gobierno Felipe González donó al Jardín Botánico de Madrid. Desde entonces la exposición se ha ido ampliando y hoy en día cuenta con un gran número de variedades.
En su mayoría está integrada por árboles autóctonos de la Península Ibérica: Pinus sylvestris, Pinus uncinata, Juniperus sabina, Quercus ilex, Acer campestre, Taxus baccata.
Los aficionados a la técnica del Bonsai pueden encontrar entre los crisantemos una planta ideal para la labor. A pesar de no ser árboles, son muchas las variedades de crisantemos que se adaptan correctamente a su cultivo en miniatura. El reto bien merece la pena si pensamos en lo impresionantes que se mostrarán los bonsais en el periodo de floración.
En Japón son innumerables las exposiciones que se realizan de estas plantas cuando llega el otoño. Es la estación en que estas bonitas flores llenan los jardines con su explosión de color.
El cultivo de Bonsai, es una pasión para algunos, un motivo de esparcimiento para otros, y por qué no: un desafío pendiente para quienes sólo miran de lejos, sin entender demasiado de la técnica y sus secretos. Sus más entusiastas practicantes, lo suelen definir enfáticamente también como arte.
Razón no les falta; la serena belleza de estos ejemplares cuyas imágenes te presentamos hoy, lo dice todo. Es por ello que hemos pensado en compartir estos post de fotos. La idea es que -si no eres aficionado ya-, comiences a familiarizarte con ellos, y poco a poco quizá te encienda la chispa del “por qué no intentarlo”.
Los crisantemos son una excepción dentro del arte bonsai ya que son de las pocas plantas que sin ser arbustos o árboles se emplean en esta técnica. Los japoneses son grandes expertos en su cultivo ya que aunan la maestría con que trabajan este arte y la importancia que esta flor tiene en su cultura.
La duración de estos bonsais es corta si tomamos como referencia la de otros ejemplares pero su belleza cuando están en flor es incomparable, son un verdadero espectáculo. Tras la floración la planta se puede trasplantar al jardín y permanecer allí hasta la siguiente temporada, momento en el cual se puede devolver a la maceta.
Los crisantemos son plantas que florecen abundantemente y durante mucho tiempo. Si bien son de origen Chino, donde se utilizaban como planta medicinal desde tiempos inmemoriables, llegaron a Japón en el siglo IX. Allí fueron adoptados en poco tiempo como flor imperial y en nuestros días los cuidan y cultivan con mucho esmero.
Los japoneses, grandes ejecutores del arte Bonsai , los cultivan incluso siguiendo las directrices de esta técnica. El vídeo que te presentamos es una muestra de bonitos ejemplares de estas plantas.
El bonsái no solo se esculpe mediante la poda de sus ramas sino que el alambrado es de gran importancia para proporcionarle un estilo al árbol. El haya se alambra entre la primavera y el otoño durante un periodo máximo de 3 meses. Seguir leyendo »
Hace algunos días comenzamos a hablar sobre los diferentes tipos de bonsáis, destacando sus principales características y cuidados. Hoy seguiremos viendo cómo desarrollar labores como la poda y el transplante en esta especie cuando se la cultiva como bonsái.
TRANSPLANTE
Esta importante labor se efectúa siempre durante la primavera; el transplante se debe realizar cada 2 o 3 años en función de la edad del árbol; por ejemplo, los ejemplares de más de 50 años deben transplantarse cada 4 o 5 años. Seguir leyendo »