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“Las calles están para la gente”, es lo que denuncia este artista en su obra. ¿Y cómo lo ha hecho para llamar la atención? Pues ha convertido un coche, literalmente, en un jardín. El coche está lleno de hierba (incluso crece un pequeño árbol sobre el capó), y se encuentra situado en Kensington (Toronto, Canadá). Su autor dice que es el único coche que ha tenido en su vida, y los odia tanto que esta le parece una de las mejores maneras de demostrarlo.
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Publicado por Dominique en Curiosidades el 30 Mayo, 2007



