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La capuchina es una flor muy versátil, utilizada tanto para fines cosméticos, medicinales y por supuesto estético. Se trata de una planta con flores muy decorativas para los jardines y además posee un don: aleja las plagas de otras plantas. También conocida como flor de la sangre, llagas de Cristo, marañuela, pelón o espuela del galán, la capuchina es una planta que proviene de Perú y que en España se ha asilvestrado.
Hay numerosas variedades con flores amarillas, rojas o naranjas. Su cáliz posee cinco sépalos y la corola cinco pétalos desiguales. La capuchina se adapta bien a cualquier tipo de suelo, aunque precisa grandes cantidades de sol, y prefiere un suelo ligero y arenoso. Si pretendes utilizar sus hojas para agregar a tus recetas de cocina, deberás abonar el suelo para fortalecer la tierra y por tanto, la planta.
El final de la primavera es la época más idónea para sembrar la capuchina. Se recomienda regar en pequeñas cantidades. Puede plantarse en tierra o en maceta y no requiere cuidados excesivos. Como si fuera poco, las hojas de la capuchina pueden usarse en la cocina: aderezan ensaladas, ya que sus hojas brindan un sabor aromático similar a la pimienta. Se recomienda cortar las hojas a mediados del verano, antes de la floración.
Las flores de la capuchina sirven además para adornar platos de pescados, carnes y verduras y su uso culinario está muy extendido en Sudamérica. Relacionados: Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por Uriel en - Balcones, - Consejos, - Floricultura, - Jardines, Cultivos, Espacios, Flores, Plagas y enfermedades, Sectores el 15 Diciembre, 2009
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